Protesta con cierre de comercios en todo EE.UU. para apoyar a los inmigrantes

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Por: elsoldemorazan el 17 febrero, 2017

Habitualmente colmada un día de semana, la calle 7 se veía despejada a pleno mediodía. Cerca de la zona de museos, del Capitolio y de la estación de trenes, siempre repleta de comensales curiosos por las delicias de uno de los polos gastronómicos de Washington, hoy era un páramo. En la puerta cerrada de uno de los restaurantes más renombrados de esta capital, un cartelito anunciaba: “En solidaridad con los inmigrantes de nuestro staff que van a participar en el “día sin inmigrantes”, permaneceremos cerrados hoy”. Firmaba José Andrés, uno de los chef más reconocidos de los Estados Unidos y dueño de una cadena de comidas de origen español, mexicano y peruano.

Al lado, otro restaurante “asiático moderno” cerrado aclaraba en un mensaje en la vidriera que “apoyaba a los inmigrantes” y resaltaba el hashtag que se volvió tendencia en los Estados Unidos: “#adaywithoutinmigrants. Lo mismo se replicaba en buena parte de los negocios de la cuadra.

Es que hoy cerraron en todo EE.UU. centenares de locales en la protesta llamada “un día sin inmigrantes”, un boicot que se convocó en forma espontánea por las redes sociales contra la política migratoria de Donald Trump y que contó con apoyo de empresarios y vecinos en numerosas ciudades. Empresas de construcción, restaurantes, guarderías, supermercados cerrados o con menos personal y aulas semivacías en muchas escuelas fue el resultado de la enorme movilización que buscaba resaltar el valor de los inmigrantes en la economía y la vida diaria.

Inmigrantes en ciudades como Washington, Boston, Filadelfia o Los Angeles no fueron a trabajar, se negaron a comprar o a tomar el transporte público para mostrar su importancia. “Es una medida excelente, la comparto”, afirmó a Clarín Joe Hannigan, un estadounidense que pasaba por la calle 7 de Washington. “Pero no estoy seguro de que Trump registre estos movimientos populares. Ojalá que sí”.

El presidente ordenó construir un muro en la frontera con México, promueve la deportación de indocumentados y quiere castigar a las ciudades denominadas “santuarios”, que buscan proteger a los sin papeles de las redadas. También decretó la suspensión de ingresos de refugiados y de ciudadanos de siete países de origen musulmán, pero una corte le frenó la medida. Trump anunció ayer que promoverá otro decreto similar.

En Washington, donde un 48% de los trabajadores del sector gastronómico son extranjeros, 70 restaurantes elegantes y de comidas rápidas cerraron y otros abrieron con personal reducido o atendido por sus dueños, por lo que el paisaje del centro cambió. Muchos llevaron comidas desde sus casas. Incluso el buffet del Senado trabajó con horario reducido.

Si bien la protesta no tuvo un organizador claro, el chef José Andrés, de origen español, dio un gran impulso al cerrar la mayoría de sus elegantes restaurantes. El cocinero rescindió un contrato para abrir un restaurante en un hotel del magnate en esta ciudad, luego de que dijera que los mexicanos indocumentados en EE.UU. son “narcotraficantes” y “violadores”. Están en una batalla legal.

La cadena de ensaladas Sweetgreen cerró ayer sus 20 locales. “Somos tres hijos de inmigrantes”, explicaban en un cartel los fundadores. En el barrio hispano de Mount Pleasant, abogados recordaban a los inmigrantes sus derechos por si resultan detenidos. En esa zona, muchos chicos faltaron al colegio y los profesores reportaron aulas semivacías.

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